Como te decía, aquí estoy preparando un Concierto Olfativo en la maravillosa ciudad de Córdoba de la mano de Catriem.

Prometo enviaros fotos y algún vídeo del concierto, pero mientras tanto os cuento algunas curiosidades de la época andalusí.

Para refrescar la memoria a todos aquellos que tenemos algo oxidadas las clases de historia, Al-Andalus era el nombre de los territorios bajo dominio musulmán.

En el año 756 se constituye el Califato de Córdoba, comenzando la época de gran esplendor y que dura hasta el año 1031 con la disolución del califato y la aparición de los primeros reinos de taifas. Este Califato goza de independencia política y administrativa de Damasco, aunque siguen compartiendo gustos culturales, filosofía, moral, espiritualidad y por supuesto rutas comerciales.

Córdoba se convierte en un centro económico vital destino y origen de numerosas rutas comerciales a donde y desde donde se comerciaba con especias, esencias y sedas.

 

   Imagen nocturna de la ciudad de Córdoba

 

Estas son algunas de las curiosidades y notas olfativas que ya estaban presentes en la época andalusí y que hoy podemos encontrar en fragancias como Charme de Catriem:

CILANTRO:

 

El cilantro fue considerado como la especia más importante en la cocina andalusí, usándola bien en hoja o en grano.

De aspecto parecido al perejil pero con hojas más serradas, ya se conocía desde la antiguedad. Los egipcios lo utilizaban como medicamento y ya aparecen citados en los Papiros del Ebers (1500adC).

Perfumó y coloreó los platos de la cocina andalusí, ayudando a retener el alimento en el estómago, favoreciendo su digestión. ¡Eso sí! se advertía que si las comidas eran pesadas, no debía abusarse de él.

En la farmacopea andalusí encontramos numerosas recetas como la de los enjuagatorios o colutorios en los que se mezclaba vinagre con hojas frescas de cilantro para evitar el mal aliento y perfumarlo. Si el cilantro estaba húmedo embriagaba y actuaba como un narcótico. Si se consumía en gran cantidad como infusión, podía considerarse como veneno (Libro «El aroma de Al-andalus pg 48).

Su nota es picante, verdosa, aromática, embriagadora y pungente en nariz cuando se siente en un perfume.

 

ANÍS:

 

También llamado anisum o matalahúga. Se cultivaba en todo Al-andalus.

Su aroma y sabor son ligeramente dulces y se han empleado tradicionalmente en refrescos, panes y dulces caseros.

En los registros del Califato en el siglo X ya aparece fechada el momento ideal para su recolección: el mes de Octubre.

Se consideraba un buen remedio contra los venenos, tónico estomacal y digestivo. Facilita la digestión y evita los gases. Se solía recomendar también en caso de inapetencia junto a jalea de rosas.

Existían numerosos romances y cancioncillas populares designándolo como «torna-maritos» al devolver los maridos a las mujeres que tenían problemas de mal aliento (Libro El Aroma de Al-andalus pg 45).

 

ROSA:

 

El uso de la rosa en la cultura musulmana goza de gran simbolismo encontrándose entre los aromas del paraíso.

A Córdoba llegan varios ejemplares de la rosa de Damasco, una rosa perfumada, delicada, símbolo del AMOR divino y atemporal. Por las condiciones climáticas, esta variedad crece con facilidad. Hay registros de las cosechas tan abundantes de rosas que comienzan a exportarse ya hasta regalar porque no pueden consumir todo lo generado. Crecen incluso de forma espontánea, por ejemplo en los llamados Montes del Rosal.

El uso del alambique desde el siglo X permite explorar y elaborar diferentes aguas aromáticas con este valorado ingrediente.

Las familias de alta alcurnia ofrecían lavatorios y perfumados con agua de rosas, vertiendo sobre las manos y pies de los invitados la preciada esencia con una vasija de cuello estrecho que se llamaba «gualabdan».

El lavado con agua de rosas era un símbolo de pureza y misticismo utilizándose incluso en la limpieza y pureza de edificios emblemáticos y de algunas mezquitas cuando se conquistaban nuevos territorios.

 

SÁNDALO:

 

La madera de sándalo tiene un aspecto parecido a la madera del nogal pero según su origen puede ser más rojiza (más cálida y envolvente) o amarillenta (la más apreciada en Al-andalus).

El aroma se encuentra en el corazón del tronco del árbol que llega a adquirir un diámetro de 7 cm cuando ya ha vivido 30 años.

Era originaria del Indico, pero llegaba a Córdoba a través de las rutas comerciales. De ello dan fe, algunos tratados botánicos del siglo XI.

Las inhalaciones de sándalo eran prescritos por los médicos andalusíes para la congestión cerebral, las palpitaciones y el decaimiento físico.

Una de las recetas de perfumes veraniegas más populares incluía polvo de sándalo, agua de rosas y agua de cáscara de manzanas.

 

 

JENGIBRE:

 

Aunque era originario del Indico, llega a Al-andalus al ser considerado medicamento y bebida celestial a través de las rutas comerciales, integrándose perfectamente en su gastronomía.

En El Corán se describe como cuando un bienaventurado llega al paraíso se le recibe con una bebida de jengibre en vasijas de plata y copas de cristal.

Se intenta cultivar de forma local pero no prospera.

Como medicina es muy recomendada para ancianos y parálisis o apoplejías.

En perfumería es una nota muy interesante por su doble polaridad olfativa frío-calor.

CLAVO:

 

Procedía de un árbol  perenne, originario de las Molucas, llegando a Al-andalus a través de las rutas de Alejandría.

Necesita muchos años para su desarrollo.

El clavo es el capullo de la flor aún cerrado, ya maduro y puesto a secar al sol.

Hay constancia de las importaciones de clavo en los escritos de Marco Polo en el SXIII.

Se utilizaba en gastronomía: en los asados, guisos de carne, en dulces y bebidas. También se usaba como medicamento, fortaleciendo el estómago y alegrando al corazón. Con él, también se elaboraban dentífricos para fortalecer las encías y evitar el mal olor. Se usaba también machacado para el dolor de muelas.

Estaba presente en la mayoría de las fragancias de invierno con las que se perfumaban los andalusíes.

 

CANELA:

 

El árbol de la canela, crece de forma abundante y silvestre en China y Sri Lanka.

La canela como la entendemos nosotros es la corteza seca de un árbol de la familia del laurel o la casia.

Su crecimiento era tan abundante que los troncos se acumulaban en los literales arrastrados por las corrientes formando diques naturales.

En Al-Andalus la canela era usado abundantemente en la gastronomía cortesana (guisos, dulces, infusiones y jarabes), así como tónico estomacal. Ayudaba a curar las manchas en la piel, la lepra o los dolores en el bazo.

Era un ingrediente principal en las recetas que ayudaban a expulsar los venenos o las intoxicaciones.

 

¿No te parece interesantísimo? Así que aquí estoy, enfrascada en lecturas y documentos,…pero ¡es que tengo la sensación de estar buceando en las raíces de la perfumería!

 

Os enviaré algunas fotitos y subiré algunos vídeos del Concierto Olfativo.

Los instrumentos y piezas que se van a tocar son también de la época andalusí y suelen hacer gira por diferentes lugares del mundo. ¿Seremos capaces de llevar las raíces de la perfumería andalusí a Nueva York?. ¡Ojalá!

Hasta la semana que viene,

 

Elena del Valle

 

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